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El nombre es atribuído
a los griegos, pero como ocurrió con otras ciencias, estos lo
incorporaron de Egipto, donde era conocido con los atributos del dios
lunar Thoth.
Otra opinión,
muy arraigada entre expertos europeos, indica que el Tarot fue creado
por los caballeros templarios, orden que al tomar fuerza y poder generó
el malestar de otras comunidades católicas que se unieron para
destruirlos; fueron acusados de herejes por Felipe IV de Francia, y
en 1307 sus dirigentes fueron detenidos por la Inquisición.
Algunos lograron escapar,
y se cree que en su destierro desarrollaron esta mancia.
En la actualidad hay
distintos tipos de tarot. Todos
tienen el mismo poder, y encierran la misma magia; todos tienen bellas
figuras ricas en simbologías, y todas tienen un gran poder adivinatorio.
La videncia puede estar
oculta en nosotros, hasta que un disparador, como el Tarot, hace aflorar
este maravilloso don.
Pero no hay que confundir
la clarividencia con la intuición.
Siempre, antes de realizar
cualquier vaticinio acerca de una persona, debemos asegurarnos de que
el mismo parte de una manifestación de nuestro tercer ojo, y no de nuestra
propia consciencia.
Las cartas nos brindan
un mensaje, nos brindan una manera de comunicarnos con lo espiritual,
un aprendizaje cómo hacer nuestro camino menos sinuoso y con
menos incertidumbres...
Los siguientes son algunos
de los Tarots más conocidos:
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